Cuaderno de Teología Fundamental 1

Sobre la Tolerancia y el Pluralismo

Rafael Sanz Valdivieso

 

Introducción

Desde los años setenta y ochenta del pasado siglo XX hemos asistido a una profunda transformación cultural en la sociedad occidental, que se ha ido ampliando a todo el mundo, y ha dado lugar a una sociedad plural; ha influido y transformado los hábitos sociales y las relaciones personales, familiares e internacionales. No menos en la vida cristiana o en la presencia de la Iglesia dentro de esta sociedad pluralista. Hemos pasado de una sociedad cristiana más o menos unitaria y homogénea — acaso entendiendo de una forma rígida la unidad— a la eclosión de un mundo racionalizado y técnico que se ha descentralizado en algunos aspectos, pero en tantos otros se ha globalizado —no sólo por la importancia de la información y de las comunicaciones, incluidas las referidas a la vivencia religiosa y a la experiencia de la fe—. Es un reto que nos exige valorar el tiempo que nos es concedido, sin ceder a nostalgias del pasado ni resignarse a soñar en una especie de ghetto, y reflexionar seriamente y, con la ayuda de la fe, iluminar las realidades humanas.

Tenemos que percibir qué dirección lleva el viento de la historia y aceptar que la sociedad occidentalizada tiene un sentido —o hay que ofrecérselo— descubriendo que la historia no se repite, no necesita repetirse. Requiere la valentía de profundizar las intuiciones del mejor humanismo de raíz cristiana y los temas esenciales de la fe, ante la pujanza de una creencia casi general en la omnipotencia de la tecnología —todo es técnicamente factible— y de un mundo materialista que ha restringido —acentuando individualísticamente— cualquier posibilidad de salvación al poder de su propia autorreferencia y a su estar en el mundo. En este sentido precisamente cabe plantear el valor de la tolerancia a la luz de esta transformación cultural y social, para intentar comprender el significado de esta perspectiva global y sus horizontes terrenos. A la vez hay que tratar de iluminarlos desde la fe, aunque sea dentro de los llamados preámbulos de la fe, ya que ésta no abdica de nada de lo humano, porque la gracia supone la naturaleza, como la fe el conocimiento natural.

Estas indicaciones nos llevan a pensar en la tolerancia como un valor positivo dentro del contexto de nuestro mundo global y pluralista, ya que puede estar presente en campos muy diversos, desde los distintos ámbitos de la vida social y religiosa hasta la aplicación política de las leyes o de las relaciones internacionales. La tolerancia es importante para nuestro tiempo, y para el pensamiento contemporáneo, que la ha planteado desde la verdad con sus exigencias éticas y desde el respeto que requiere la libertad. Tolerancia no significa, en primer lugar, el mero soportar una carga, o el sobrellevar condiciones adversas, sino la dimensión del respeto de las ideas, los actos y los valores de los demás, cuando son diferentes de los nuestros. Es decir, la aceptación de la diversidad como un valor positivo que ayuda a entender la igualdad de las personas y afianza el reconocimiento de sus derechos. A la vez requiere un deber compartido, para aceptar la realidad personal y social que se vive cada día, las convicciones personales que deben tenerse en cuenta, no tanto para depender de lo que propone la “corrección política”, como para ofrecer las actitudes humanas que dan a la tolerancia su sentido profundo: el amor a la verdad y la sinceridad, el respeto, el sentido de la justicia y, si se piensa desde la fe, la caridad y la abnegación. El punto de partida es el valor de la persona en sí misma más allá de su procedencia, de su cultura o estilo de vida, de su raza, de su religión, o de los medios o bienes que posea.

Con estas indicaciones ya podemos adelantar que no entendemos la tolerancia como indiferencia (la propuesta frecuente del “todo vale y todo es igual”, a no ser que toque a mis intereses), ni como mera capacidad de maniobra social (si no me perjudica o no me condiciona, que hagan lo que quieran; no es mi problema), que esconde la verdad de las situaciones prácticas y de las tensiones. Esto sería tolerancia por defecto, aunque sea estratégicamente rentable. La reflexión que proponemos a continuación ha sentido el estímulo de los problemas humanos, culturales, sociales y religiosos que plantea la globalización y el pluralismo de nuestro mundo actual. Es cierto que a veces se piensa que la globalización y el pluralismo promueven no tanto la tolerancia cuanto la permisividad, o la fácil acomodación a lo predominante, apelando al recurso del progreso. Y como de hecho, ningún país o grupo humano puede vivir al margen de los demás, se asiste al intercambio sin control de operaciones financieras o comerciales y de la comunicación e información globales. Y se tiene la sensación de que ese descontrol se acentúa en la desigualdad entre emisores y receptores (es lo que indica especialmente el desequilibrio Norte/Sur) y en la transformación de la memoria histórica, porque se impone la cultura de mercado por defecto, en la que suele predominar lo efímero.

La dominación mediática sería el paso previo a la dominación económica. Esta es una actitud egoísta y reductora que se desentiende de las propias convicciones, o de la verdad y de sus exigencias. Por lo tanto, resulta intolerante para las conciencias, porque en el fondo no acepta la diversidad, sino que tiende a la colonización del pensamiento y a esconder al conocimiento realidades llamativas de países pobres. Mientras tanto desborda la información superficial y de las desigualdades que se muestran en la propaganda de bienes simbólicos, cuando escasea lo elemental para la vida. Es una forma de intolerancia que muestra su dimensión global.

Para que tenga sentido cristiano —como preámbulo o condición que posibilita la fe, la esperanza y la caridad— la tolerancia no puede ser ciega sino clarividente y justa ante estos procesos que afectan al pluralismo informativo.

Este «Cuaderno de Teología Fundamental» es deudor de todos los autores citados en la bibliografía y de tantas otras lecturas e intercambios, enseñanzas recibidas, que no siempre aparecerán citadas explícitamente, pero que han servido para desarrollar la exposición. Desearía no haber sido infiel al pensamiento recibido y no parecer presuntuoso al pedir una disposición benevolente a quienes deseen leerlo.

Comentarios

Francisco Martínez Fresneda
Martes 16 Diciembre 2008, 12:54

Me parece muy bien y muy provechoso para los radicales y fundamentalista s
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lucia
Jueves 19 Febrero 2009, 19:59

disculpa necesito investigar sobre la tolerancia y teologia pluralista cristiana
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Toni Sanchez
Domingo 29 Marzo 2009, 10:19

Muy acertado este modo introductorio a la pluralidad y globalizacion enhorabuena
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